Sobre mí
Soy Mònica Caballer, fisioterapeuta y psicóloga. El contacto con las personas a través de la fisioterapia me llevó a interesarme cada vez más por las emociones, las relaciones y las historias que acompañan cada proceso de salud. Esta inquietud fue lo que me impulsó a estudiar psicología.
Me interesan especialmente los procesos de duelo y pérdida, tanto los relacionados con la muerte de un ser querido como aquellos que aparecen ante los cambios en la salud o en las diferentes etapas de la vida. También siento un interés especial por el acompañamiento al final de la vida y por las relaciones entre adolescentes y sus familias, una etapa llena de cambios, retos y oportunidades de crecimiento.
Me gusta crear espacios cercanos, seguros y respetuosos, donde cada persona pueda sentirse escuchada y acompañada a su propio ritmo.
Fuera de la consulta, soy una persona activa y vinculada al deporte y a la naturaleza. Entiendo el movimiento como una fuente de salud y bienestar, y creo que el cuerpo, las emociones y el entorno forman parte de una misma realidad que merece ser observada de manera integral.
Comparto este camino con Neu, mi perra, que me acompaña en muchas de mis actividades en la naturaleza y que me ha enseñado el valor de la presencia, la paciencia y la atención al momento presente.
Cómo entiendo el acompañamiento terapéutico
Creo en la importancia de crear espacios donde las personas puedan reconectar consigo mismas de una manera genuina. Por eso, me interesa especialmente incorporar la naturaleza y las experiencias cotidianas como recursos dentro del proceso psicológico.
En algunas ocasiones, las sesiones pueden desarrollarse al aire libre, aprovechando los beneficios que ofrecen los entornos naturales para favorecer la calma, la reflexión y la conexión con el momento presente.
Neu, mi compañera de cuatro patas, también puede estar presente en determinadas actividades o paseos, formando parte del entorno relacional que se crea durante estas experiencias. La convivencia con ella a menudo nos permite observar aspectos como la comunicación, los límites, la paciencia, la flexibilidad, la atención y la manera en que nos relacionamos con aquello que no podemos controlar.